Hotel Chilco Lodge
El gesto inicial del Hotel Chilco Lodge nace a partir de la Flor de Chilco, una flor nativa de América del Sur que crece con abundancia en el territorio en que se esperaba situar el hotel. Gracias a la metodología de Cazú Zegers de gesto-figura-forma, la arquitecta logró, a través del dibujo, crear la forma del proyecto a partir de la desmaterialización y desde la apertura de los pétalos de esta flor. Como siempre, el proyecto dialogaba permanentemente con el paisaje, poniendo en valor la cercanía del río Coilaco y siete pozones derivados de este curso de agua que permitirían que los visitantes encontraran un espacio de sanación a través de este elemento natural.